“La religión es el opio del pueblo” - dijo Marx, y es que los modelos sociales modernos nos enfrentan a nuevos retos, nuevas dificultades, nuevas perspectivas, en síntesis, nos enfrentan a una vida ideológica totalmente distinta a la de cinco, diez o treinta años atrás. Hoy por hoy, los factores de influencia en los temas espirituales se encuentran muy ligados a lo material. Este sencillo razonamiento me llama a un cuestionamiento mayor: si lo espiritual se encuentra estructurado por las limitaciones del materialismo, entonces, ¿qué es la espiritualidad, las almas, los santos y ritos, las religiones?
Como dijo alguna vez el reconocido psicoanalista, Sigmund Freud: “la fe es una respuesta del inconsciente frente a los temores y los riesgos”, ¿acaso no es verdad que una gran parte de la sociedad toma consciencia acerca de los idealismo espirituales cuando se ve, cara a cara, con situaciones límites, o más aún, con la muerte?
El yo racional me llama a generar un pensamiento lógico, la vida consta de tres etapas importantes: nazco, me desarrollo y muero; y en ese desarrollo: aprehendo, conozco y aplico. Eso es la vida, no los dogmatismos que imponen los credos religiosos, lo que muchas veces no son más que una mera tradición familiar.
Las religiones son entes que limitan el pensamiento humano, lo ordenan y lo estructuran en post de una causa persuasiva. La religión somete a los entes naturales, y los conduce por medio del temor, de la exposición de sus debilidades, la subyugación, la sumisión y el condicionamiento, hacia los objetivos que los diversos líderes de masas de mentes débiles, como diría Nietzsche, estimen convenientes.
Cientos son los credos, el catolicismo, el judaísmo, el budismo, los tótems y los tabúes, todo forma parte del inconsciente, y todo recae en el punto tratado anteriormente. Alos hombres y mujeres contemporáneos nos falta fortaleza y seguridad, nos falta solidaridad, apoyo mutuo, libertad y autonomía para lograr una evolución espiritual, una reformulación del pensamiento social, en forma objetiva, con los pies bien puestos sobre la tierra, con nuestros ojos fijos en el horizonte. La sociedad progresa gracias al desarrollo consciente y sustentable, gracias al trabajo, a la educación, a la ciencia. Pero se estanca si se deja manipular por las cuestiones dogmáticas y las instituciones que le competen.
Luchemos por un mundo consciente y solidario, creo que es posible una sociedad libre de un condicionamiento socio-espiritual. Aunemos nuestras fuerzas para lograr esta revolución cultural, unámonos en un solo puño de espíritu libertario por la metamorfosis social. Y así, y solo así, todos mancomunados, llenaremos nuestros ‘espíritus’ con los valores más nobles: solidaridad, fraternidad, fortaleza y libertad, compañeros.
Saludos Fraternales,
Pablo Ampuero Ruiz